bellas construcciones,

refrescos regionales,
calles vacías a altas horas de la noche (o a las primeras horas del día),
muchos colores
y el 23 de diciembre también hay rábanos, muchos rábanos
(el mejor elefante de rábano que he visto en toda mi vida, caray).
Después de ver tantos rábanos la opción era quedarse un rato en el kiosko
y ver como pasaba la vida,
en poco tiempo tendríamos nuestra eurocena de navidad en la eurocasa.


















2 comentarios:
oh antes iba todos los años a ver los rábanos, snif extraño el amontonadero pa verlos
jeje, sí, hay un chingo de gente
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